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Emplazada sobre la altura más descollante de la sierra abrupta que emerge en el extremo oriental de los llanos de la Serena, Magacela se encuentra inmejorablemente situada en medio de impresionantes perspectivas de un entorno paisajístico no degradado y de inmensa belleza natural. Esta condición de enclave privilegiado, unida a la persistencia de numerosos monumentos vestigios de una historia fructífera y compleja, ha hecho merecedora a la localidad de ser declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico, condición que ostenta des de el año 1.994. Desde tiempos remotos, su cualidad de ser el “Mirador de la Serena” atrajo a los diversos pueblos que habitaron nuestra región a asentarse en estas privilegiadas tierras; romanos y árabes se asomaron a las mismas vistas de las que hoy disfrutan sus vecinos. Ese destacado protagonismo se prolongará y acentuará durante toda la Edad Media. Entregada por Fernando III a la Orden de Alcántara, esta institución supo ver el potencial estratégico de la localidad y la convirtió en próspera ciudad y en cabeza de partido de la Orden de Alcántara, extendiéndose su Priorato sobre todo el territorio de la Serena hasta finales del siglo XV. Una importancia histórica innegable que ha dejado en el pueblo numerosos vestigios que atestiguan un pasado cultural rico y floreciente y que marcan profundamente el presente de Magacela. Un abundante patrimonio monumental da cuenta al visitante de la significativa evolución en el tiempo de este pueblo extremeño; desde los restos más remotos, como el magnifico dolmen y las excelentes y las excelentes pinturas rupestres en unos abrigos naturales de la sierra, a su castillo, testimonio construido que en sus muros constata la importancia estratégica que tuvo esta tierra para los diversos pueblos que por aquí pasaron, sin olvidar sus Ermitas, las piedras armeras que lucen muchas fachada, que recuerdan los linajes aquí asentados, y sus notorios edificios de interés, como la Casa del Intendente alcantarino, el Palacio Prioral, el Hospital de la Caridad o la Cárcel vieja. Tan rica herencia cultural se completa con jun panorama urbano en él que caserío desciende y se adapta a la escabrosa ladera, configurando su zona más antigua , casa excepcionalmente adaptadas a este suelo hostil, que forman calles tortuosas y empinadas interrumpidas por pintorescos rincones, desniveles y saltos. A la plasticidad de este conjunto no es ajena la huella de la presencia morisca perdurada en los modos constructivos y la tipología de vivienda de la zona. Evidentemente,
y por somero que sea el intento, cualquier
aproximación al panorama histórico y cultural extremeño debe,
necesariamente, detenerse en Magacela; la valoración de este núcleo es,
por este motivo, absolutamente necesaria y vigente, tanto desde las
iniciativas institucionales de la Junta de Extremadura, como desde los
esfuerzos de los propios ciudadanos por mantener, conservar y engrandecer su
patrimonio del que, no cabe duda, se han responsabilizado con la ilusión y
el orgullo de saberse copartícipes en la historia e identidad única de su
pueblo
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