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Desde el punto de vista de mi profesión de arqueólogo Magacela se configura como uno de los lugares más interesantes de nuestra provincia por su amplia y variada riqueza patrimonial que abarca desde la prehistoria a la modernidad. De entre todas es de recibo que como especialista en el campo del arte rupestre prehistórico centre estas breves líneas en comentar el estupendo conjunto de abrigos con pintura rupestre esquemática que se encuentra en los alrededores de la localidad. En ellos se han representado algunas de las figuras más excepcionales del arte rupestre esquemático extremeño, como el oso pintado en el abrigo A de la Sierra de Magacela, las pequeños y dinámicas figuras humanas de este mismo yacimiento o el tocado de cuernos que porta una de la representaciones humanas y que nos permite relacionarla con la figura con casco de cuernos que fue grabada sobre la no menos conocida estela de guerrero de Magacela, actualmente en el Museo Arqueológico Nacional. Unas pinturas no sólo excepcionales por sus características morfológicas sino también por su estratégica situación pues la Sierra de Magacela sirve de puente entre las tierras de la Serena y las elevaciones que enmarcan la cuenca media del Guadiana como la Sierra de Hornachos, la Oliva, la Zarza o Alange y sus pinturas pueden considerarse el nexo de unión que pone en relación todo el arte esquemático de la zona suroriental de nuestra provincia (Benquerencia, Cabeza del Buey, Peñalsordo, etc.) con los grandes conjuntos pictóricos de las sierras centrales de Badajoz (Oliva de Mérida, Arroyo de San Serván, La Zarza, Hornachos, etc.). No
quisiera olvidar tampoco en este breve comentario las figuras grabadas sobre
varios de los ortostatos del dolmen de Magacela. Sus ramiformes, soles,
serpientes y cazoletas nos conducen de lleno al mundo conceptual y religioso
de los hombre de hace 4500 años. Por
último me gustaría destacar el que con toda seguridad es el patrimonio más
rico de Magacela: sus gentes. Un pueblo amable que ha sabido ser respetuoso
con su entorno, consiguiendo de este modo contar con uno de los conjuntos
urbanísticos más singulares de la provincia declarado con todo
merecimiento Bien de Interés Cultural por el gobierno de la región. Gentes
acogedoras que hacen que el visitante nunca se sienta extraño y que logran
con su cordialidad que la estancia en su ciudad se haga inolvidable.
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