Por su destacada posición geográfica y topográfica, Magacela es uno de esos lugares con la singularidad de ser fácilmente visible y ofrecer al mismo tiempo excelentes panorámicas de su entorno. Divisar gran parte de La Serena y del valle medio del Guadiana desde su cima y constituir quizá el referente paisajístico más destacado de la comarca constituyen, sin duda, el punto de partida obligado para comprender tanto las claves históricas de su pasado como las singularidades de su desarrollo urbanístico.

Como prehistoriador, especial interés tienen para mí las múltiples manifestaciones arqueológicas que aglutina este lugar como las que se encuentran en su entorno inmediato. Las pinturas rupestres esquemáticas y el dolmen, que nos remontan a ocupaciones de al menos cuatro mil años; la conocida estela de guerrero, alusiva a las jefaturas dominantes del Bronce Final Extremeño; el cercano núcleo orientalizante de Medellín, excavado por Almagro Gorbea en los años setenta; el edificio post-tartésico de La Mata de Campanario, situado a poco más de 5 km. al sureste de Magacela y destruido a finales del siglo V a. C.; las evidencias ocupacionales prerromanas y romanas de la propia Magacela, tradicionalmente identificada por estudiosos y eruditos con Contosolia; y, por supuesto, su fortificación medieval, testimonio vivo de su importancia geoestratégica durante la Reconquista y la repoblación de esta zona.

En definitiva, tan diverso y rico conjunto de evidencias ocupacionales acreditan sobradamente no sólo el interés y el potencial histórico-arqueológico de este lugar, sino sobre todo el hecho de que el alto de Magacela siempre fue, ya como primera opción o como alternativa, un referente ineludible en los proyectos territoriales que a lo largo del tiempo se han sucedido en este punto de tránsito entre La Serena y el Guadiana.

Alonso Rodríguez Díaz

Doctor en Historia. Profesor Titular de Prehistoria de la Uex