La localidad de La Coronada dependió de la villa de Magacela y de su Priorato. La fundación del poblado hay quién la sitúa a principios o mediados del siglo XIV, si bien, restos romanos como los del Caserón ponen de manifiesto las raíces milenarias del pueblo. Fue llamada en origen El Aldihuela, y hacia 1575 pasa a denominarse La Coronada, usándose ambos nombres indistintamente.

Los edificios que destacan son:

Vista de La Coronada

 La Parroquial de San Bartolomé es una obra erigida en su fábrica actual a finales del s. XV y principios de la centuria siguiente, como la mayoría de las iglesias del Partido y bajo el mecenazgo de don Juan de Zúñiga. La obra destaca por mostrar en su fábrica numerosos añadidos y ampliaciones posteriores. A principios del s. XVII se realiza la cabecera con vistas a una ampliación total del edifico que se había quedado pequeño. 

Las trazas de esta parte las realizan Juan de Orellana y Diego Martín acorde con la estética del momento de tradición renacentista, pues los contrafuertes de las esquinas del testero recto pierden su posición oblicua de reminiscencias medievales, a favor de machones rectos y paralelos al paramento mural. 

Iglesia parroquial de San Bartolomé

El muro también se refuerza en los laterales con robustos pilares de sillería destinados a contrarrestar la bóveda de crucería del proyecto original, pues la actual es de dos tramos de cañón con lunetos decorada con esgrafiados. La sacristía se levantó en el muro del evangelio de esta nueva capilla mayor, es de planta cuadrada y cierre con cúpula.

El cuerpo no llegó a reformarse al completo, quedando mucho más bajo en altura que la cabecera, proyectada para una monumental reforma. Se divide en tres tramos cubiertos de bóvedas con lunetos, destacando la capilla de los Maldonado en el inmediato al arco toral, abierta en 1575 en el muro del evangelio; el púlpito, cercano a ésta, y el coro, a los pies del edificio y delimitado por un arco escarzano de cantería.

En la pared de la epístola se abre una puerta de cantería coronada con la cruz de la Orden de Alcántara, edificada en el primer tercio del siglo XVII, fecha en la que se comienza la del imafronte.

La torre-campanario, levantada en la esquina suroeste del edificio, es una obra  mixta de hiladas de piedra, mampostería con refuerzo de cantería en las esquinas y ladrillo en el cuerpo de campanas. 

Es interesante la colección de platería litúrgica de la iglesia, entre cuyas piezas destaca el incensario y la cruz parroquial del s. XVII.

Entre las ermitas cabría destacar la de Santa Lucía, obra contemporánea de ladrillo que conserva en el testero parte del muro de mampostería de un antiguo edificio, posiblemente la primitiva parroquial. La de Santa Ana es una capilla-humilladero de planta cuadrada con contrafuertes oblicuos en cada esquina y cubierta con cúpula. Se desconoce el origen del templo, que por otra parte comparte las características estilísticas de los modelos semejantes que se desarrollan a finales de la Edad Media y cuyo mayor apogeo se sitúa en el s. XVI. 

Ermita de Nuestra Señora de la Piedad

El santuario de Nuestra Señora de la Piedad del Zújar, a orillas del citado río, es una obra que aparece citada en 1333 según documento acreditativo de Alonso de Torres y Tapia. 

 La fábrica original, porticada, cuerpo dividido en tres tramos con alfarje de madera -hoy con bóvedas de lunetos- y otro más que configura la cabecera de crucería, data de los años 80 del s. XVI. En 1694 se repara el cerco que rodea la ermita y su portal, conforme a petición realizada en 1605.

Al muro septentrional se adosaron distintas dependencias comunicadas entre sí a lo largo y con la sacristía del templo, desde la que se accede al camarín de la Virgen cubierto con cúpula y lucernario construido hacia 1785. Cerca de la ermita se puede observar una cruz-humilladero del año 1641.

Entre las fiestas de La Coronada destacan la romería de Nuestra Señora de la Piedad y las que se celebran en honor de San Bartolomé,el día 24 de agosto, conocidas popularmente como San Bartolo.

Imagen de San Bartolomé