|
|
||||||||||||||
|
Por la ubicación de este templo, que se encuentra en el lado más
meridional y elevado del primer recinto del castillo, hace pensar que fue
levantado sobre la antigua Mezquita musulmana, necesaria en una plaza almohade
de tal importancia y con el supuesto elevado número de población que albergaba
su recinto. Bajo
la advocación de Nuestra Señora,
posteriormente de Santa Ana, Frey Ruy
Vázquez que fue Maestre hasta 1318 y que de su sucesor don Suero Pérez
Maldonado había recibido la Encomienda de Magacela, fundó esta parroquia y
organizó la vida religiosa en la villa construyendo este templo. El monumento es de planta única rectangular con tres cajas de muros adosadas formando capillas, dos de éstas al muro de la Epístola y otro cubo a los pies que son claro testimonio de añadidos a lo largo del tiempo debidos a causas diversas. El edificio casi en su totalidad se construyó con mampostería y ladrillo, relegando la piedra de granito labrada a contrafuertes exteriores, el arco toral y los nervios de la bóveda del altar mayor.
La cabecera, cubierta con bóveda de ladrillo y nervadura de crucería, pone de manifiesto una más que significativa modificación de la fábrica original, posiblemente llevada a cabo en el último cuarto del siglo XVI como ya informa Alonso Gutiérrez en su Memoria de Licenciatura. Son éstos de piedra, el más vistoso y central representa las armas de
Felipe II antes de la anexión con Portugal, anterior a 1581. El otro es del
Prior de Magacela Frey don Francisco Rol de Acosta, del que aparece documentación
al frente del Priorato desde 1552 hasta 1584. Naranjo Alonso señala que fue éste
«el Prior que tuvo Magacela en la fecha de su paso por este territorio del Rey
don Felipe II para la guerra de Anexión del
trono de Portugal». El
arco toral inmediato al altar es, como ya hemos señalado, a diferencia de los
demás de «ladrillo y cal», de cantería de granito, y sabemos que estaba
decorado con cinco cruces. La
bóveda del altar persiste gracias a la solidez de los aparejos graníticos que
componen los nervios que descansan sobre robustas ménsulas en cada esquina y
que a su vez distribuyen el peso a unos sólidos contrafuertes exteriores. En el lado de la Epístola de este altar mayor se encuentra la sacristía del templo, siendo a su vez uno de los tres cubos adosados ya mencionados. Es de bóveda de aristas, solada de baldosas, con hornacinas en los muros laterales y una ventana al mediodía.
La
tribuna, de madera de pino, se sustentaba mediante una columna «de piedra de
canteria» y se subía a ella por una escalera de piedra. Las
puertas de entrada, abiertas en ambos muros del Evangelio y de la Epístola, son
dos interesantes portadas mudéjares de ladrillo, según Pilar Mogollón,
construidas en el siglo XV. Éstas estaban coronadas por esculturas de leones,
dos en la del muro del Evangelio y una en la de la Epístola. En la portada del
muro septentrional o del Evangelio aún se ven los huecos que dejaron al
extraerse. La puerta meridional todavía conserva el único león que corona el
estribo semicilíndrico de ladrillo del lado izquierdo de la portada.
La
segunda puerta, que se abre en el muro
de la Epístola, es muy similar. Está formada por un arco de medio punto que
apoya sobre pilastras rematadas en impostas. En su parte superior corre
horizontalmente una franja decorativa de ladrillos en dientes de sierra. Está
limitada en su lado derecho por el muro de la capilla inmediata que sobresale en
su exterior y en el lado izquierdo por un pequeño estribo semicilíndrico
coronado por la figura de león realizada en granito. La
descripción del templo en 1742 nos pone de manifiesto, que al ser pequeño el
edificio, había algunas dependencias anejas a la iglesia para suplir problemas
de espacio. Sabemos que la ornamentación del templo se componía notable
decoración esgrafiada del siglo XVIII a base de volutas y motivos vegetales
neoclásicos. Las rejas de sus vanos, con remate forjado en alcachofas, eran
características y muy representativas de la rejería del siglo XVII. De las
tres que se documentaban en 1950, se conservaban todas hasta hace poco, ya que
hace algunos años alguien arrancó la de la ventana de la sacristía.
Hasta hace poco, y gracias a unas obras de reconstrucción, la iglesia se encontraba en un estado de ruina lamentable; situación que se venía agravando desde de hace unos cincuenta años, cuando ya se denunciaba su mal estado a pesar de que estaba prácticamente completa.
De
los dos retablos Mayores que constan documentalmente, el primero que presidió
el Altar Mayor, según hemos podido saber gracias a la descripción del
visitador don Diego de Sandoval y Pacheco y analizada por Gutiérrez Ayuso, era de tres cuerpos
e igual número de calles. Avanzando
en el tiempo, el nuevo retablo que se describe en 1742 se aparta estilísticamente
del anterior, al que sustituyó con toda seguridad sin haber habido otra obra
intermedia como apunta A. Gutiérrez.
Mención especial merece la pila bautismal, que se conserva en el baptisterio de la nueva parroquial de Santa Ana, obra labrada de finales del XV según este autor citado. |
||||||||||||||
|
||||||||||||||