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La mayor concentración de los restos más antiguos en Campanario se encuentra en torno al arroyo Molar, en la zona de El Paredón. Allí se han hallado numerosas piezas (hachas y azuelas pulidas, puntas de flecha, etc.) que se remontan al III milenio a. C. y alcanzando la plena Edad del Bronce. La secuencia y continuidad del hábitat en la zona es evidente, mostrándose en auge a mediados del primer milenio a. C, fecha en la que se ha encuadrado la necrópolis y edificio de la Mata, construcción representativa de la arquitectura de prestigio y relacionada con el Santuario de Cancho Roano, en Zalamea de la Serena. Entre los edificios del núcleo urbano, que posiblemente en origen estuvo cercado, pues la documentación histórica refiere una puerta de la villa, destacan sus edificios religiosos: La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción es una construcción de medianas proporciones, levantada prácticamente en su totalidad a finales del siglo XV con fábrica de mampostería y sillares en sus contrafuertes. De los elementos más significativos cabría señalar las portadas, entre las que destacan, de las tres, la de los pies y Evangelio. De la más interesante y espectacular, la del mediodía, destaca su arco ojival, jambas a modo de finas columnas rematadas en capiteles, restos de policromía decorativa y dos escudos de armas de Don Juan de Zúñiga, Maestre de la Orden de Alcántara que financió el edificio.
La monumental espadaña situada sobre el imafronte, con tres enormes huecos donde se ubican las campanas, es una obra contemporánea que vino a suplir la carencia de campanario, destruido tras una tormenta. Dentro del edificio podemos contemplar varios retablos de los siglos XVIII y XIX como elementos más interesantes, conservándose algunas piezas barrocas de platería labrada de exquisita factura entre las que destaca la cruz procesional. La Ermita de Nuestra Señora de Piedraescrita está situada el paraje singular de “Los Barrancos”, distante algo más de 5 Km. del pueblo, y está declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Extremadura.
Porticada en la fachada de los pies y en el muro de la Epístola, las columnas graníticas que lo sustentan denotan antigüedad, algunas quizá reaprovechadas de alguna construcción romana cercana, otras, del siglo XVII, acordes con la estética del momento o simulando la labra de aquellas primeras. La cubierta fue solucionada mediante tejado a dos aguas y alfarje de madera. Por lo que se conoce, la obra fue levantada a principios del siglo XVI, efectuándose no pocas obras y añadidos con el paso de los siglos. La cabecera fue cubierta con bóveda de crucería, hoy muy remodelada, con un camarín barroco construido a mediados del siglo SVIII, coronado con una cúpula y linterna. La talla original de Nuestra Señora de Piedraescrita fue una imagen tardorrománica de “tipo arcaico” datada en el siglo XIII y destruida durante la contienda civil. La actual fue realizada a partir de una fotografía que se conserva de ésta primera. La Ermita de los Mártires se levantó a las afueras del pueblo, siendo más tarde absorbida por el tejido urbano que creció hacia la zona “del Arrabal”. El edificio presenta como característica más significativa su planta de cajón alargada, sin grandes alardes arquitectónicos y sobriedad constructiva. Ya aparece citada en 1569 con motivo de la Real Provisión de Felipe II con cuya emisión se pretendía recoger el inventario y rentas de todas las ermitas del Priorato de Magacela. La Ermita del Carmen tiene una enorme cúpula con tambor y linterna que ilumina el interior. La portada, de bella ejecución con arco abarcante a modo de frontón sostenido por sendas columnas laterales, muestra sobre el dintel de la puerta decoración a base de relieves cuyo tema central es el escudo franciscano portado por dos angelotes rodeados con motivos vegetales barrocos. Sabemos que fue capilla del antiguo hospital de San Bernardo, aunque el actual edificio es una obra totalmente remozada de la segunda mitad o finales del siglo XVIII.
Otros
elementos artísticos a destacar de la población lo constituían los
palacios señoriales del siglo XVI, de los que se conservan algún
elemento; así como casas de entidad de los siglos XVII y XVIII. La
llamada Casa o Posada de los
Diablos, de bella fachada, es uno de los hitos del pueblo. En “El
Arrabal” podremos contemplar posiblemente los mejores ejemplos de la
arquitectura de finales del siglo XIX y principios del siglo XX ataviados
con magnífica decoración modernista en sus fachadas. Las Casas
del Arrabal, son sin duda reflejo del dominio señorial y poder
nobiliario que perduraba aún en estas fechas.
Además de las viviendas nobiliarias, símbolos y representantes de las clases sociales más pudientes, destacan en la localidad numerosos ejemplos de arquitectura popular sencilla, que a su vez, refleja la faceta funcional de una localidad tradicionalmente dedicada a labores agrícolas y ganaderas.
Merece la pena visitar el Museo Arte-Naturaleza y Etnográfico de Juan Sánchez, y cuando se acercan las navidades el Belén de "Maruja y Moruno", quizá el más grande de Extremadura. |